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Comprender el eslogan “Siamo tutti antifascisti” y sus traducciones inclusivas en español

El eslogan « Siamo tutti antifascisti » se escucha en las manifestaciones italianas, pero también en las calles de Estrasburgo o frente a la Sorbona en París. Esta…

Groupe de personnes tenant une bannière 'Siamo tutti antifascisti' sur une place européenne pavée

El eslogan “Siamo tutti antifascisti” se escucha en las manifestaciones italianas, pero también en las calles de Estrasburgo o frente a la Sorbona en París. Esta frase, que significa literalmente “Todos somos antifascistas”, circula mucho más allá de Italia. Sus traducciones al español plantean una cuestión concreta: ¿cómo traducir la palabra “tutti” sin excluir a una parte del colectivo que pretende reunir?

Lo que la palabra “tutti” plantea como problema de traducción al español

En italiano, “tutti” es un masculino plural que funciona como un genérico. Designa la totalidad de un grupo, independientemente del género de las personas que lo componen. El español tiene un equivalente directo: “todos”.

La dificultad aparece cuando se interroga este genérico. “Todos” hace invisible la presencia de las mujeres en el colectivo. Es una crítica antigua en la lingüística española, pero adquiere un relieve particular en un eslogan político coreado en manifestaciones.

Traducir “Siamo tutti antifascisti” como “Todos somos antifascistas” equivale a reproducir la misma convención gramatical. Las variantes inclusivas buscan precisamente desafiarlas, proponiendo formas que nombran explícitamente a las personas que el masculino genérico absorbe. Esta elección de traducción nunca es trivial: dice algo sobre la visión política del colectivo que la adopta.

Para profundizar en la historia de estas adaptaciones lingüísticas, los contenidos de Perspective Media detallan cada variante y su contexto de aparición.

Traducciones inclusivas del eslogan antifascista: formas españolas e italianas

Mujer sosteniendo un cartel 'Todos somos antifascistas' frente a un muro de ladrillos urbano

Las variantes del eslogan no se limitan a un punto medio entre dos letras. Cada forma lleva un proyecto lingüístico distinto.

La feminización integral

La forma italiana “Siamo tutte antifasciste” y su equivalente español “Todas somos antifascistas” no buscan la inclusión de todos los géneros. Hacen visible un sujeto político explícitamente femenino. Esta variante afirma que las mujeres comprometidas con el antifascismo existen como grupo autónomo, no como un subconjunto de un colectivo masculino por defecto.

El punto medio y sus límites orales

“Todas somos tod@s antifascistas” es la forma más común en los panfletos y publicaciones militantes españolas. El punto medio funciona bien por escrito. Señala una voluntad de incluir más allá del binario masculino-femenino.

Sin embargo, el punto medio sigue siendo una convención gráfica difícilmente pronunciable en una manifestación. Corear “to-punto-das” en una manifestación no funciona. Es por eso que ha surgido otra forma.

El neologismo “todxs”

“Todas somos todxs antifascistas” propone una contracción pronunciable de “todos” y “todas”. Esta forma tiene la ventaja de ser vocalizable: se puede gritar, cantar, repetir en coro. Circula sobre todo en los ambientes militantes hispanohablantes que practican la escritura inclusiva a diario.

Las formas italianas radicales: “tuttx” y “tutt*”

En Italia, las grafías “tuttx” y “tutt*” reemplazan la vocal final (marcador de género en italiano) por un carácter neutro. Estas formas permanecen confinadas a la escritura militante y plantean un problema de comprensión fuera de los círculos que las utilizan. Pronunciarlas en voz alta depende de la convención compartida, no del lenguaje cotidiano.

  • “Tutte antifasciste”: feminización integral, visibilidad de las mujeres como sujeto político autónomo
  • “Tod@s antifascistas”: inclusión gráfica amplia, pero limitada a lo escrito
  • “Todxs antifascistas”: forma pronunciable, pensada para las manifestaciones y discursos
  • “Tuttx / tutt*”: neutralización radical del género, comprensible sobre todo en los ambientes militantes italianos

Por qué el eslogan circula entre Italia y Francia

El eslogan “Siamo tutti antifascisti” no se limita a la conmemoración del 25 de abril italiano, aniversario del fin del régimen fascista. Viaja.

En Estrasburgo, estudiantes franceses lo han retomado en manifestaciones recientes. En París, ha resonado frente a la Sorbona. El eslogan funciona como un lenguaje político transnacional, comprendido sin traducción por manifestantes que no hablan italiano.

Esta circulación se explica por la simplicidad de la frase y por su anclaje histórico. La palabra “antifascisti” es transparente para un hispanohablante. La estructura (sujeto + verbo + atributo) es idéntica en ambos idiomas. Y el contexto político europeo, marcado por el ascenso de partidos de extrema derecha, da al eslogan una actualidad que trasciende Italia.

Hombre anotando panfletos antifascistas en italiano y español en una librería independiente

En Italia, el gobierno actual es regularmente acusado de no honrar el deber de memoria antifascista. El episodio de la censura del texto del escritor Antonio Scurati en la RAI, desprogramado antes de su difusión, ilustra esta tensión. Las movilizaciones recientes en Milán, donde estudiantes de secundaria, universitarios, sindicatos y representantes de la ANPI han desfilado juntos, muestran que el eslogan sigue siendo una herramienta de reunión concreta.

Antifascismo y lenguaje inclusivo: una elección política, no solo gramatical

Elegir entre “todos”, “todas”, “tod@s” o “todxs” en la traducción del eslogan implica posicionarse sobre dos cuestiones relacionadas.

La primera se refiere al lenguaje. Aceptar el masculino genérico o rechazarlo es decidir si la gramática puede (o debe) reflejar una igualdad política. Los partidarios de la escritura inclusiva consideran que el lenguaje moldea el pensamiento. Sus opositores sostienen que el genérico es neutro por convención.

La segunda cuestión se refiere a la definición misma del antifascismo. Un eslogan feminizado (“todas antifascistas”) vincula explícitamente la lucha antifascista a las luchas feministas. Un eslogan en escritura inclusiva (“todxs”) lo abre a las luchas queer. Cada variante redefine los contornos del colectivo que se declara antifascista.

Este debate no es abstracto. En las manifestaciones, la elección de una forma sobre otra señala una pertenencia, una sensibilidad, un posicionamiento dentro del movimiento. El eslogan sigue siendo el mismo en su intención, pero sus traducciones dicen cosas diferentes sobre quienes lo portan.

La frase “Siamo tutti antifascisti” conserva su fuerza de convocatoria precisamente porque se presta a estas reescrituras. Un eslogan que se transforma según las luchas que acompaña es un eslogan vivo, no un monumento fijo.

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